Primer video oficial de este viaje mochilero

Es un pequeño resumen del viaje. Solo corresponde al día 1 y 2 a modo de demo de lo que con el tiempo serán más y mejores videos de mochileros.org Tal vez con más gente y cosas más radicales ya que estos días fueron de descanso. Espero que les guste:

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Máncora, información para tu viaje

Máncora es todo un mito en el Perú, un lugar del que mucho se habla. Se le conoce como una de las mejores playas del litoral y no es en vano.

Debido a su excelente ubicación tiene un clima cálido casi todo el año, y sus aguas siempre tibias por el Fenómeno del Niño, parecieran caricias sobre la piel. Creo que nunca había sentido esa sensación en el océano, parecía una especie de jacuzzi temperado.

 

Además los vientos en el horizonte dibujan perfectos tubos de agua en el mar que son tesoros para cualquier tablista del mundo.

Cuando llegué a Máncora no supe con exactitud dónde bajar, o a donde ir. Pero existe un boulevard que hace un camino hacia unas glorietas con techos de paja desde donde uno puede entrar a bañarse al mar.

Ese es el mismo centro, al lado de una gran plaza de artesanías. Esa avenida esta llena de hospedajes de todo precio y opciones para comer. Lo que más abunda es la comida marina, pero también hay pizzas, pollos a la brasa, pastas. Es un poco difícil encontrar comida casera o baja en grasas. Por la noche algunos restaurantes sacan las mesitas al mar con luz de vela, lo que sería un momento romántico perfecto de no ser por la música festejera que se escucha siempre al lado y desentona con el ambiente que se ve en esta foto que tome:

Muchos van a Máncora también para disfrutar de la variedad de hoteles, pero estos están más alejados del centro y hay que tomar mototaxis. “Dicen las malas lenguas”, que no es recomendable ir muy lejos del centro solo, porque puede ser peligroso. Pero peligroso en realidad es ponerse a exposición de cualquier riesgo, ostentar demasiado y andar vulnerable. En mi caso no vi nada peligroso, sino un lugar donde la gran parte de viajeros que llegan tienen toda la intención de pasarla bien. 

Pasé varias noches allí y estuve extremadamente relajado, lo suficiente como para no llegar al punto del aburrimiento.

Los turistas en su mayoría se dirigían hacia Montañita- Ecuador, algunos se quedaban a broncearse, otros a correr olas, y otros a vender artesanías.

Lo mejor de todo es que para quien busca naturaleza en el oceano, existe un gran horizonte de aguas tibias con una brisa que devuelve la vida en cada oleaje.

Si estan de pasada entre Tumbes y Piura, sin duda Máncora es un buen punto de parada para descansar y reponer energías.

Es un pueblo pequeño, y como dije la oferta de hoteles en los alrededores abunda. Los atardeceres son hermosos y se puede descubrir el potencial de la comida marina peruana es en este lugar tal vez más que en cualquier otro. Tambien hay espacios muy económicos que van desde los 5 dólares, y algunos lugares para acampar por mucho menos. Los buses llegan desde Piura a cada rato, así como también vans que llegan más rapido. Desde Tumbes también se puede acceder, e incluso hay buses que salen directo hacia Guayaquil desde Máncora. Lo cual recomendaría como opción si quieres proseguir rumbo al norte.

Me llevo un gran recuerdo de este lugar, unos chifles, arena en el pelo y un bronceado que venció a mi bloqueador.

Si quieren buscar más información, datos y contactar gente pueden hacerlo en el Foro de Perú en mochileros.org

Puerto Pizarro. Los manglares, las islas y el criadero de cocodrilos

Llegar a Puerto Pizarro es fácil. La entrada esta en plena Panamericana a dos kilómetros del aeropuerto. En dicha entrada hay mototaxis que por S/.1 llevan directamente a la pequeña bahía/ciudad formada por pocas casas, y algunos pescadores.

Lo más interesante es la posibilidad de contratar a las pequeñas embarcaciones que llevan hacia los sitios de interés que son los manglares, las islas llenas de una gran variedad de aves y el criadero de cocodrilos. Vale la pena hacer esta visita.

El pequeño puerto en la ciudad tiene una plaza que pareciera uno de esos lugares olvidados en el tiempo. Si me hubiese tomado una foto hace muchos años hubiera sido mas o menos así:

Pero la realidad de Puerto Pizarro es mucho más colorida…

A pesar de eso no se dejen engañar por mis mágicas fotos. Tienen un nosequé que les da un nosecua. Aunque parezca una gran plaza, es un pequeño redondel de unos veinte metros de diámetro. Caminando por los alrededores no hay nada mas que algunos puestos de comida, casas de pescadores y algunos vendedores de artesanías.

Lo que se aprecia muy en el fondo de esta foto son algunas de las islas.

En ellas se encuentra una inmensa variedad de aves. Tuve suerte de sacar muchas fotos de cerca a algunos especímenes. Importante es cuidarse de las cacas voladoras.

Sin embargo algunas embarcaciones tienen techo como esta en la que me encuentro:

Otras no solo no tienen techo sino tampoco suerte …

Media hora después llegué a conocer el zoo criadero. En el se tienen varios cocodrilos en cautiverio los cuales se reproducen con éxito en la zona. Me dijeron que en realidad más allá de la preservación (no están en extinción) el interés de mantenerlos es sobre todo turístico.

Los cocodrilos son unos asombrosos animales. Sin embargo verlos en cautiverio no fue tan diferente de verlos en un zoológico. La diferencia es que hay muchos más, de todos los tamaños y edades. Esperaba encontrarlos mas o menos sueltos por allí, pero tienen todo lo que necesitan a mano.

 

De regreso vi a algunas familias viviendo en las islas. Siempre están chapoteando en las aguas. El clima de la zona es caluroso, y húmedo y realmente se presta para estar todo el día nadando. Parece que no temen que se escape un cocodrilo.

Ya de regreso me encontré con algo muy curioso. Lo que se ve a continuación es un grifo, dispensador de gasolina. … Es lo que hay. Y la foto apéndice muestra cómo se llena el tanque de la movilidad.

Después de esto pase unos gratificantes días en las playas peruanas. Fue bastante movimiento, fotos, fronteras y caminatas mochileras. Lo que me restaba de este viaje no era más que disfrutar.

¡ Guerra de lodo ! – Hervideros, Perú

En el monte Guacura, a pocos kilómetros al sur de Zorritos, se encuentra Hervideros. Esto queda en el departamento de Tumbes, al norte de Perú. Al adentrarse por el camino de trocha que lleva a los baños de barro uno se siente como en una sabana selvática, avanzando hacia algún lugar misterioso que ofrece sorpresas.

Es sin duda uno de esos lugares exóticos que pasan en programas exóticos para darte ideas exóticas. Se trata de una serie de pozos que tienen barros en diferentes temperaturas y texturas, con burbujas que salen desde las profundidades y revientan en la superficie, como si se tratara de los mismísimos pedos de la pachamama.

Los baños de lodo tienen propiedades medicinales y beneficiosas que se consideran además un excelente tratamiento de belleza.
Claro, mientras estas en las profundidades del fango puede que no luzcas tan bien, pero el barro saldrá con un poco de agua y dejara a la vista tu hidratada piel de foca cremosa.

También es un lugar apropiado para que las mujeres luchen en bikini.

 

Los alrededores son llanos, verdes, completamente naturales. Uno se siente aislado en este lugar, salvo por los lodosos bañistas que están flotando en las pozas de barro.

Si quieres jugar a la extinción, o al elefantito africano, este es tu lugar.

Cómo llegar:

En Máncora hay servicios que te llevan hasta el mismo lugar. Desde Zorritos la distancia es menor y se puede consultar a cualquier lugareño y/o contratar un servicio de mototaxi.

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De Guayaquil-Ecuador a Puerto Pizarro-Perú (Fracaso total)

Caprichoso e inoportuno resultó el despertador que nunca sonó. No solamente me hizo perder la salida directa de Guayaquil hacia Tumbes sino que además modificó todo mi itinerario.

Tenía que salir a las 6am, pero no, me desperté cerca de las 7. Como conté anteriormente, la frontera de Perú-Ecuador no es muy amigable que digamos, por eso un bus directo me ahorraría varios inconvenientes al no tener que cruzarla yo solo. Sin embargo al encontrarme en el terminal de Guayaquil a las 7.30am solo podía optar entre salir de inmediato hacia la frontera (Huaquillas-Ecuador) o esperar hasta cerca de las 11 a que salga el bus a Tumbes.

La opción 1 implicaba tener que manejarme en las colas de sello de pasaporte, conseguir taxi para cruzar la frontera, volver a hacer otra cola, y continuar a como de lugar hacia Puerto Pizarro con tan solo una idea vaga de como hacerlo. La opción 2 me dejaba nuevamente en un lugar en el que ya había estado y al que no quería regresar, especialmente por todo lo que les conté anteriormente e implicando llegar cerca de la noche.

Siendo de esta manera salí de la inmovilidad y tome el bus hacia Huaquillas. Casi ocho horas después me dejaron en una pequeña caseta en medio de una zona desértica donde por suerte me sellaron rápido el pasaporte. Luego había que tomar un taxi hasta “el puente”, el cruce, la frontera misma. Allí conocí un viajero con quien compartimos taxis. De allí había que tomar otra movilidad hacia la caseta de migraciones para sellar la entrada a Perú. Poca espera nuevamente, justo antes de que llegaran unos buses repletos de gente que si iban a tener que nutrir una pesada cola.

Después el nuevo taxi iría hacia Tumbes.

Yo me bajé antes, en el cruce de Panamericana y la entrada a Puerto Pizarro y allí empalmé con un mototaxi que me llevó a la misma pequeña ciudad.

La ciudad es tan pequeña que no mide más de un par de cuadras, lo interesante son los manglares, las islas, los cocodrilos.

Busqué alojamiento pero nadie me atendió en el único que había, y la otra única opción estaba en una zona sin asfalto un poco metida entre donde viven los pescadores y la verdad no me apetecía nada quedarme por allí. Menos con el hambre, las 8 horas de viaje y el calor que hacia que hacían que las voces en mi cabeza dijeran: te mereces algo mejor.

Piensa rápido, piensa… ¿que vas a hacer ahora?

Me muero, me seco al sol, me tiro al abandono, escapo. Y escapé.

Máncora no estaba tan lejos, un par de horas de Tumbes. Así que regresé hacia la panamericana rumbo a Tumbes. Allí almorcé un menú medio rancio y un mototaxi me dejó donde salen los colectivos hacia Máncora.

Iba a pasar una relajada noche por allá para luego regresar a Puerto Pizarro de día y explorar la zona con un mejor ánimo. Me lo tenía prometido.

Además, era eso o quedarme aqui:

Cosas que puedes hacer en Guayaquil

La verdad no se que me gustó más, si el equilibrio natural de la ciudad, la vista del Cerro Santa Ana o toda la tranquila caminata por el Malecón. Guayaquil no es tan diferente de muchas ciudades, pero sí es única. No cualquier ciudad tiene un pantanoso río al lado ni reptiles sueltos en los parques.

Salí del hotel a conocer la ciudad y encontré que a solo un par de puertas al lado estaba escondido el otro hotel que inicialmente busqué por varias cuadras. Sin numero, casi camuflado entre unos negocios.  Cosas que pasan.

A solo un par de cuadras, sin preguntar, sin caminar demasiado, sin tomar movilidades extra ni nada… estaba el Malecón 2000. Precisamente el inicio mismo del Malecón que me invitaba a recorrerlo de extremo a extremo. Y todo empieza así :

 

El calor y la humedad eran intensos. Por la mañana se podía digerir un poco, pero mientras iba cayendo la tarde se hacía más y más húmedo y condensado. Por suerte mi caminata me hacía olvidarme del calor mientras tomaba fotos.

Calculo que el malecón debe tener alrededor de 20 o 30 cuadras entre las cuales hay tiendas por departamento, varios lugares para comer, áreas verdes, miradores e incluso un cine Imax.

Al final de el se encuentra el Cerro Santa Ana y el Barrio Las Peñas.

Cuando llegué al final del malecón recorrido moría de hambre así que me detuve un momento para comer y beber algo. Lo que me impresiono es que todo el día estuve bebiendo incansablemente y casi nunca me dieron ganas de ir al baño… El calor era tan fuerte que todos mis poros se deshidrataban salvajemente.

Lo que seguía era subir el Cerro Santa Ana y visitar el peculiar Barrio Las Peñas, colorido lugar con varios pubs y restaurantes. Llego y frente a mí,  mas de 400 escaleras numeradas recordando el suplicio paso a paso.

La cima tiene una iglesia, un faro, y una vista espectacular de toda la ciudad.

Se podía apreciar todo desde arriba.

Lo que es yo, quede devastado con el calor que hacia y la subida de las 400 escaleras. No se si alguna vez en mi vida volveré a sudar tanto como ese día. La bajada obviamente fue mucho más fácil y bebí toda el agua que podía caber en mi cuerpo.

Una vez al pie del cerro tomé un taxi que me llevara al Parque Seminario, el popular Parque de las iguanas. En este lugar se puede apreciar un monumento a Simón Bolívar, decenas de reptiles caminando entre las palomas y una fascinante catedral de estilo gótico.

En un curioso ecosistema. Tortugas, palomas, iguanas y humanos conviviendo juntos.

Mas fotos: http://www.facebook.com/album.php?aid=275765&id=712169704&l=3e1d17c56c

Después de estar tanto tiempo en el calor y dar unas vueltas más por la ciudad regresé al malecón y me refugié en el cine a ver una película. Nunca había experimentado la tecnología Imax, una especie de domo parecido a una cúpula donde se proyecta la película que ocupa el 100% del campo visual. Muy interesante, tanto como el 3D. El aire acondicionado estaba tan fuerte que al salir del Imax el ambiente se sentía como si me sumergieran en agua caliente.

Seguí tomando algunas fotos nocturnas y buscando algo de comer. Salvo por el malecón, casi todos los negocios me dieron la impresión de que cierran bastante temprano. A eso de las 10 y media no encontré casi nada abierto así que me rescaté con lo que pude.

En conclusión se me hizo bastante interesante visitar la ciudad de Guayaquil. Más allá de las advertencias de que me iban a robar, me pareció que como en cualquier ciudad hay que tener la prudencia mínima de no ostentar cosas de valor por la calle. Hice fotos y videos discretamente y todo estuvo bien y tranquilo. Nunca vi nada peligroso ni me sentí amenazado por nada.

Me gustó y si recomendaría a todos los viajeros que dicen que no hay nada o que pasan con miedo, darse unas vueltas con paciencia. Si no tienen la disposición de contemplar las cosas difícilmente encontraran interesante ningún lugar.

 

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De Salinas a Guayaquil

Me desperté a las 6AM y caminé unas pocas cuadras hacia el terminal. Directo a Guayaquil, el bus demoró 3 horas y costó 3.5 dólares.  La mañana estaba nublada y pequeñas lágrimas del cielo caían sobre la ventana del bus que me permitía ver como las áridas costas se transformaban en frondosa vegetación.

De llegada al Terminal de Guayaquil, salí de inmediato y tomé un taxi que me llevara al centro de la ciudad.

Como nunca en mi vida había pisado Guayaquil, prácticamente cualquier lugar al que me llevara daba lo mismo, solo sabía que quería estar lo más cerca del Malecón 2000. Hasta donde pude investigar era lo más pintoresco y céntrico de la ciudad para llegar a otros puntos de interés.

De los apresurados apuntes que pude tomar en algunos cibercafés encontré un “Hotel Dorado” que quedaba cerca del malecón, a 2 cuadras. Cuando el taxista me dejó en la esquina para buscarlo camine tres cuadras de ida y de vuelta, y nunca lo encontré. Así que entre a lo primero que encontré y para mi suerte había un “Hostal Fiesta” en la misma avenida Olmedo.

Subí las escaleras y estaba súper enjaulado. Por lo menos, seguro era. Luego que me abrieran la reja eléctrica pedí que me mostraran la habitación y era así:

Suficiente para que se hospede mi equipaje. Lo que a mí me tocaba era estar todo el día fuera descubriendo la ciudad.

Salinas, Ecuador

En la península de Santa Elena, a dos horas de Guayaquil se encuentra Salinas cuyo corazón vendría a ser el malecón. Caer en fin de semana es excelente ya que todo cobra vida y se llena de cosas por ver, hacer y experimentar. A lo largo de toda la orilla hay eventos, música, bailes y gente chapoteando. Casi siempre que caminaba por la playa alguna marca obsequiaba bebidas gratis o productos.

Los días de semana son más tranquilos y despejados, hay menos gente. Caminar tantos kilómetros con sandalias puede ser muy doloroso, pero zapatillas con este calor húmedo tampoco es una mejor opción y tampoco es que ande con un arsenal de calzado para elegir. Al final el día tenía la espalda cansada y las piernas adoloridas. Pero caminé lo suficiente para encontrar la otra playa de Salinas más cercana al mirador. Hermoso paisaje que me quitó el hambre.

Como mencioné anteriormente las calles me recordaban bastante a Punta del Este, Uruguay con la diferencia de que todo es mucho más barato que allá. Lo que no es playa, se remite a las calles paralelas con edificios art decó, construcciones modernas u hoteles. Alejándose un poco más centros comerciales, zonas populares, casas de un solo piso de grandes jardines. A pocos metros de la playa tomé un descanso en un parque que tenía esta iglesia, así que aproveché para tomar una foto para recordar la pequeña pausa que hice en mi caminata.

 

Cuando ya no pude caminar más, encontré un lugar con comida típica ecuatoriana que disfruté bastante y por US$2.50 me dieron esto:

Tenían además unas parrillas con varias cosas para elegir entre carnes, patacones, mariscos y unas masas que no supe diferenciar. Lo que comí fue suficiente para satisfacerme y luego pasar a la orilla a descansar, reposar, hacer la fotosíntesis o cualquier cosa que implique tirarse y no hacer nada.

Es increíble la cantidad de cosas que pasan por tus ojos en una tarde de playa… unas más asombrosas que otras.

Como este señor, cuyo negocio era tomar fotos a la gente con su pescado plástico. Se fué a la quiebra cuando aparecieron los de verdad. Todo el mundo quería tomarse fotos gratis con ellos. En esta se puede apreciar la melancolía que está a punto de arrastrarlo al suicidio:

En las noches empiezan a llegar autos con jóvenes con ganas de festejar en las discotecas de la zona. Algunos clubs y hoteles también organizan actividades. La noche refleja las ganas de seguir disfrutando, el agua sigue tibia, las calles son tranquilas y vigiladas. Se siente una brisa tibia y marina que arrulla a todos los seres vivos.

 

Lo que no se debe hacer: irse de Salinas un domingo por la tarde. La estación de buses revienta de gente y colas larguísimas. Solo pase para saber desde donde tenía abordar para irme hacia Guayaquil al día siguiente y por un momento pensé que no lo conseguiría. Pero el día Lunes estaba completamente vacío pude conseguí mi pasaje de inmediato.

Pasé muy agradable en Salinas y si recomiendo hacer una parada por aquí. Es una onda completamente distinta de Montañita, más gente local que turistas, sobre todo familias completas, jóvenes y niños. El malecón tiene una gran oferta de artesanías, helados, comida y cosas para entretener la vista. La ciudad tiene clubs, cafés, discotecas, restaurantes. Hay tours, juegos, así como deportes y actividades marinas muy variadas. Es literalmente un balneario, uno bueno.

De Montañita hacia El balneario de Salinas

Disfruté de Montañita lo suficiente a través de varios días de sol, de lluvia, de calor. Caminando, descansando, mirando, y en un espacio donde conversé conmigo tal vez más de lo necesario. Tal vez hubiera sido más interesante conocer Montañita viajando con el grupo que no fui, con la novia que no tengo o con los amigos que perdí. Pero Montañita no es el lugar que uno busca “para apartarse de todos y estar con uno mismo”. Es un lugar que brilla por su gente y por su atmósfera social. Conocí a unas cuantas personas interesantes y me regocijé en todo lo que pude experimentar, pero no me sentí integrado ni encontré lo que buscaba.

De repente me toca cambiar mis hábitos de viaje. Por mucho tiempo he venido viajando solo porque es el momento en el que más puedo meditar. Pero creo que ya he meditado todo lo necesario y me toca mudar de piel.

Así que como buen peregrino partí de Montañita hacia Salinas.

Inicialmente no tenía planeado quedarme en Salinas ya que no esta entre las sugerencias de los que sugieren. Pero tenía mucha curiosidad de conocer este lugar.

Despidiéndome de Montañita subo a tomar alguna foto desde las alturas pero no consigo nada muy relevante…

Así que terminando de fotografiar todo lo que me interesó, alisto mis cosas y parto con destino hacia Salinas.

En el mismo paradero de llegada a Montañita se toma el bus de retorno hacia LA LIBERTAD. El tranquilo camino con vista de salares y playas hacer corto el viaje.

Inmediatamente bajando del bus hay varios taxis para llegar a SALINAS. La frase mágica es “Al Malecón de Salinas por favor” y por US$3 apareces donde debes estar. El taxi te lleva a lo largo de varios kilómetros que terminan en un paradisiaco balneario en medio de un contraste de panoramas que no podrías imaginar si nunca estuviste antes allí.

También existen buses, pero uno puede perderse, además de tentarse y bajar antes de llegar al malecón por los innumerables carteles de hospedaje que hay por la zona. Mi recomendación es estar en el malecón que es la mejor parte y lo más cerca posible de allí.

Salinas a diferencia de Montañita es una ciudad moderna, un gran balneario con eventos, familias disfrutando del mar, yates, barcos, juegos marinos, pesca y todo un malecón larguísimo lleno de negocios que en la noche iluminan el mar con luces de colores.

Me asombró su similitud con Punta del Este.

Buscar hospedaje improvisado como siempre es una tortura.  Pero es que tampoco no suelo ser de los que llegan a una ciudad con una reserva hecha. Lo único que encontré por internet costaba alrededor de US$50 la noche.

Así que decidí explorar por mí mismo. Lo primero que encontré fue un lugar maltrecho con un billar en la entrada y  una puta en la entrada. La puerta apolillada se caía a pedazos y la bisagra estaba rota. La ventana daba a la calle de modo que la gente que pasaba podía ver hacia adentro por completo. No ventilador, mosquitero ni nada parecido. Un baño compartido con baldes adentro y el piso mojado. Eso si, el señor muy amable que me lo mostro me dijo que me lo dejaba en $10  (???)

Seguí caminando con mis trastes y preguntando unos cinco lugares mas en la avenida inmediatamente paralela al malecón. Increíblemente encontré un hotel que compensaba perfectamente el costo/beneficio. Costaba también US$10, tenía ventilador, baño privado, vista panorámica, televisor, piscina y discoteca. (¿wtf?) Hotel Oro del Mar, Calle 23 y Segunda Av. Tlf 2771334

Tampoco voy a decir que era un lujo, pero por el precio y la ubicación del lugar era bastante, y las habitaciones impecables y limpias.

Finalmente estaba allí, luego de dos horas de viaje, una caminata larga buscando hospedaje y con mucha hambre, sed y calor listo para regocijarme con todo lo que podía ofrecerme este lugar.

Merodeando por la Ruta del sol

Dormí increíble. Realmente estaba muerto luego de tanto viajar. Montañita se veía completamente distinta por la mañana y era mucho más grande de lo que inicialmente imaginé. Tomé un refrescante licuado de frutas ($1.5) y pregunté alrededor de 30 hospedajes por todo el lugar para ver si me mudaba a algún lugar mejor.

Luego fuí a conocer la playa por primera vez y quedé maravillado por ese horizonte tan bien dibujado y el agua caliente que llegaba hasta la orilla. Caminé por todo el horizonte tomando fotos. De regreso descansé un rato. ( Hay personas que alquilan asientos con sombrillas por $2 todo el día. )

En la parada de bus uno puede subir por pocos centavos y visitar las playas aledañas como Olon, San Jose y otras tantas de la Ruta del Sol. Personalmente no encontré diferencias sustanciales pero los fanáticos playeros siempre ven cosas como la textura de la arena el color del agua, las piedritas, si tiene conchitas en la orilla, el olor del mar (o_0) parámetros que podría entender perfectamente de un surfer que considera el sentido del viento y el tamaño de las olas … ¿pero del resto de humanos que va a tomar una cerveza en la orilla?

En fin. Comencé con mi cacería de fotos la cual se extendía todos los días hasta tarde. El calor me daba poca hambre y estaba casi lleno de tantos líquidos que consumía. Regresando a la ciudad siempre me premiaba comiendo lo que quisiera y experimentando con un poco de todo.

El día que llovió no fue un impedimento para nadie. Muchos salían en sus ropas de baño a seguir disfrutando de la noche, algunos suertudos llevaron algún poncho para la lluvia, otros simplemente se dejaban mojar. La música nunca se detenía hasta las 5am y al rato volvía a empezar junto con los desayunos y los nuevos turistas que iban llegando. Realmente es uno de los centros neurálgicos del turismo, que por lo que conozco, bastante comparable y similar con la onda de Cusco.

Las tardes son como un espectáculo en donde todos se reúnen en la orilla para despedir al sol que se va. Entre 5.30 y 6.00pm se ve con mayor esplendor al sol que se va apagando mientras se hunde en el océano. Y las noches decoran la ciudad con luces de colores y música que viene de todas partes listas para celebrar cualquier cosa, el motivo es lo de menos.

Montañita: información importante

Y el gato le dijo a Alicia, “Si no sabes a donde ir, cualquier camino que tomes da lo mismo”.
No se porque, pero eso dijo. Por otro lado, si sabes a donde vas y para qué puedes disfrutar tu viaje al máximo y optimizar tu tiempo.

Caminé bastante buscando información y preguntando todo tipo de cosas así que aquí pongo algunos datos de primera mano. También me di cuenta que google earth no tiene mapa detallado de Montañita, y es casi imposible conseguir uno, así que me tomé la molestia de hacer uno a escala milimétrica satelital. No se asombren por el realismo :

Dónde quedarse:

 

Montañita esta infestado de hospedajes, formales e informales, casas de huéspedes, hoteles, cabañas, bungallows y zonas de camping.

Una habitación con piscina, frigo bar, vista al mar, hamaca, baño propio, aire acondicionado ronda los US$30 por persona en el pueblo. Poco más si es en las áreas de cabañas y bungallows hacia el extremo de la playa (Entre 40 y 50).

Una habitación limpia privada con baño propio, mosquitero, ventilador esta US$12 por persona en medio del pueblo, donde esta todo el movimiento.
La misma habitación puede salir $7 por persona si va mas de uno a la habitación.

Una habitación con olor a humedad, sin ventanas ni vista a ningún lugar, con baño propio cuesta exactamente $10, y hay varias exactamente así. El mismo tipo de habitación pero para estar en grupo y en camarotes cuesta entre $5 y $7 por persona.

Los precios se reducen muchísimo cuando se viaja en grupo ya que se consiguen buenos hospedajes por un precio que ronda el promedio de  5 a 7 dólares por persona.

Son pocos los que alquilan algo para solitarios y es más difícil encontrar, así que en mi caso me quede en una habitación matrimonial con vida de soltero.

Las zonas de camping son ideales, especialmente en el Barrio del Tigrillo. En un lugar un poco alejado del mar (a unos 300mts) cruzando la carretera que ofrece una atmósfera más selvática.
El camping cuesta US$2 por persona, y no hace falta que lleves tu carpa ya que por 2.50 tienes derecho a usar alguna de las carpas que alquilan y el espacio que cuenta con agua y servicios.

Una alternativa interesante de carpas en frente a la playa es una con el cartel de “Bar de Vito”, que a pesar de estar en medio de la zona más exclusiva ofrece áreas de camping por el mismo precio mencionado.

Comida:

Los jugos y batidos más ricos de mi vida los probé en Montañita. Refrescos de fruta por doquier e incluso bebidas con sabores que no habia probado jamás.


Un batido de frutas con hielo cuesta US$1.5 viene bien para desayunar junto con sándwiches de queso (0.5) o queso con jamón (0.75)

Los restaurantes ofrecen desayunos americanos desde $2.5 que incluyen jugo, café, pan y huevos revueltos.
Y si quieres armar algo por tu cuenta hay bodegas y panaderías que ofrecen lo que quieras al precio justo. Depende de tu economía y de cúanto tiempo te vayas a quedar.

Puedes cocinar por tu cuenta si tienes los medios, o bien puedes aprovechar la ocasión para probar un poco de la gastronomía de esta parte del mundo, que se enfoca en la comida marina. Montañita sin embargo también ofrece pizzas (un poco caras por no ser tan tradicionales) pollos, carnes, guisos, menestras. Verás por las calles unos puestos que venden ceviche al paso, así como pequeñas parrillas de choclos asados y brochetas con variadas carnes que cuestan entre 1 y 1.5 dólares. También hamburguesas y tacos.

Para comidas más elaboradas hay decenas de restaurantes cuyos platos van desde los 7 dólares que al mismo tiempo te permiten estar en sus cuidadosamente diseñados ambientes tropicales. Si, es de lo más caro. Tal vez de los lugares típicos donde la gente va más que para comer, para mirar y ser mirado. La oferta es muy variada y hay de todo para todos.


En conclusión puedes usar una carpa solo para dormir y comer lo que tu cuerpo necesita por poco dinero, o bien disfrutar de la variedad de servicios turísticos de la zona según tu bolsillo.

Trabajo:

¿Planeas quedarte una larga temporada?

Vi que mucha gente lo hace, y de hecho, varios carteles en los restaurantes del centro solicitaban azafatas, ayudantes y mozos. La mayoría de gente que los atiende son viajeros. Muchos de los dueños de los negocios emergentes son turistas enamorados del lugar.
También esta la gente que vende artesanías y vive en la zona del Tigrillo, en las carpas. Cocina su propia comida y cuenta con lo elemental para juntar dinero y proseguir su viaje. Montañita es un lugar muy creativo donde la mayoría puede agenciarse alguna forma de hacer dinero. Lo seguro es que nadie se muere de hambre.

De Piura-Perú a Montañita-Ecuador – parte II

Ocho horas son las que transcurren entre Tumbes, Perú hasta Guayaquil, Ecuador.

Cuando uno sube a un bus con ese recorrido en mente se puede imaginar varias horas de aburrimiento, por eso alguno prefieren hacerlo de noche para teletransportarse mágicamente en un abrir y cerrar de ojos. Pero hay que tener un sueño pesado para hacer eso.

A mi no me sale.

Si viajo de noche no solo no duermo bien sino que al día siguiente estoy cansado y no aprovecho bien el día. Por eso hice este tramo de día. Si fuera una ruta que conocía de antemano tal vez hubiera sido aburrida, pero la experiencia me ayuda a afirmar que cualquier viaje que se haga por primera vez a cualquier lugar, nunca es aburrido.

Y la verdad es que las horas se pasaron volando entre el cruce de fronteras, una película, unas cuantas fotos por la ventana, escuchar música y conversar conmigo mismo. Creo que los momentos en bus o avión son de los pocos en los que yo y yo tenemos una larga plática sobre nuestras vidas.

Finalmente veía un gran rio verde con la ciudad en el horizonte. El día estaba nublado y por momentos algunas gotas caían como amenazando con una lluvia que nunca cayó.

 

El terminal terrestre de Guayaquil me recordó mucho al de Tres Cruces en Montevideo. Es casi igual pero más grande. Me dio una muy buena impresión, muy moderno y organizado. Al mismo tiempo es un centro comercial con muchas tiendas, internet, teléfonos y patios de comida. Se puede embarcar desde allí con seguridad a casi cualquier lugar de Ecuador.

Aproveché para comer algo y me llamó la atención de que casi toda la comida era frita. Con el calor que hacía hubiera preferido algo ligero. Mis hermanos argentinos se quejan siempre de que con el calor que hace en sus ciudades no comen sopas, odian el pavo en navidad, o comidas muy complicadas que impliquen encender demasiado tiempo la cocina. Pero en esta parte del hemisferio no hay una lógica de esa naturaleza.

La comida se parece a la de la selva peruana, brasilera y colombiana. Comparte la pasión por las menestras, el arroz acompañando casi todos los platos, la comida marina, y mucha pero mucha fritura de carnes, especialmente plátanos. El Kentucky Fried Chicken veía con arroz y menestras, algo que me pareció raro. Luego de comer algo fui a una cabina telefónica a buscar en la guía algunos hostels, pero no encontré nada. La guía tenía muy poco y a los que llamé no tenían lugar o quedaban demasiado lejos. Al comienzo estaba cansado y con ganas de conocer, pero luego de ir al baño, de comer y descansar un poco me dí cuenta que estar sentado en el bus era más relajado que ponerme a improvisar algo en Guayaquil en ese momento. Como dije al inicio mi idea era llegar lo más al norte posible para comenzar a explorar de regreso.

… y como veía que resistía me fui a buscar un busifante más.

Rumbo a Montañita

Por almorzar perdí el bus que salía directo a Montañita. Pero da lo mismo, e incluso es más rápido tomar los que salen a cada rato rumbo a Santa Elena, ciudad que esta entre Guayaquil y Montañita. Así que los dos buses a Montañita salían en total algo de 4 dólares.

Nuevamente, un servicial insistente me acompañó, me siguió me aconsejó de todo y al final me pidió propina. Estaba dentro del terminal y con uniforme amarillo. Traten de evitar esto en sus viajes salvo que realmente estén desesperados por información. Igual fue buena onda y le di una moneda.

En Santa Elena el bus deja en una esquina donde instantáneamente está otro esperando a quienes empalman para ir por la Ruta del Sol. Ese era el mío.

El paisaje frondoso verde y selvático que había visto desde Tumbes a Guayaquil, fue cambiando por algo más seco y tropical. Los árboles empezaban a desaparecer para ser reemplazados por lomas con arena. Desde Santa Elena hacia Montañita empieza la increíble Ruta del Sol (antes llamada La Ruta del Spondylus) la cual es una activación de marca e integración de las principales playas del litoral ecuatoriano. Aquí se ve completa:

Mi llegada nocturna a Montañita me hizo sentir como Leonardo di Caprio en la Película The Beach llegando a Bangkok…

Me sumergía en una ciudad muy movida y atractiva llena gente extranjera, con música y ofertas de diversión, tragos y comida por todas partes. Malabaristas en el camino se confundían con vendedores de jugos, y hamburguesas. Habían muchos mochileros y artesanos que habían recorrido largos tramos para llegar. Músicos tocando la guitarra, gente descalza por las calles todas las razas credos y colores mezclados en un lugar que tiene la fama de ser una de las mecas turísticas de viajeros en Latinoamérica.

La noche es joven y parece nunca terminar.

Camino buscando hospedaje, camino mirando un poco de todo, demasiado quizá para estar con el peso molesto de mis cosas hasta que al final por agotamiento decidí quedarme en cualquier lugar random. Caí en un hospedaje llamado Local Point que me permitió darme una ducha, dormir muy relajado, tranquilo y dejar mis cosas seguras para explorar Montañita el día de mañana.

Frontera Perú-Ecuador: Aguas verdes, Huaquillas

Cómo atravesar migraciones, aduanas, sellar tu pasaporte y pasar riñones humanos.

La frontera entre Perú y Ecuador no me pareció muy agradable. No es aconsejable cruzarla de noche, menos a pie, menos solo. Algunas personas dicen que no pasa nada, a otras les pasó de todo.

Se trata de un gran mercado lleno de negocios, ambulantes, taxis, puestos de comida y otros. De hecho es un garn centro de contrabando. la mayoría de celulares que se venden en las capitales aledañas vienen de aquí, liberados, sin impuestos, baratos, libres de polvo y paja.
Si te gusta mirar cosas, disfrutar un poco de las exoticidades o hacer shopping ultraeconómico, esta es tu parada. De lo contrario lo más conveniente es ir en un bus que pase de un país a otro en vez de cruzar la frontera por tu cuenta.

De día es como como cualquier mercado, como Tristán Narvaja en Montevideo, Como el Mercado Central de Buenos Aires, como Gamarra en Lima, Como Ciudad del Este en Paraguay.

En las 4 ocasiones que pase por la aduana, los choferes levantaban la manito para saludar amigablemente al policía o bien se detenían a hablar de sus compadres y familiares y continuar su camino. Todo en un ambiente de de compañerismo y de "no estoy haciendo nada malo, pero si lo hago haz como que no te diste cuenta".
Podría haber pasado 5 kilos de dinamita, 3 de cocaína, 2 de marihuana, 8 riñones humanos, 2 niños raptados y un par de cabezas de uranio y nadie se hubiera dado cuenta. Pero solo pase un paquete de galleta abierto.

La aduana es una construcción moderna y grande en medio de la carretera con un montón de gente "que parece" que tiene la funcion de cuidar del orden y la seguridad, así como del trafico de cosas.

No es lo mismo en las casetas de migraciones. Allí la gente trabaja extra.
Ni bien bajé del bus del lado peruano fui abordado por un montón de ayudantes que me preguntaban si tenia o no el papelito llenado correctamente para pasar.
Mientras esperaba que me sellen el pasaporte, un supuesto funcionario conversaba con la persona que sellaba los pasaportes, dentro del mismo local, riendo y tratando de colocarme "delante" de los que estaban haciendo cola para avanzar mas rápido o algo así. Me preguntaba sobre mi destino, llenaba la hojita amablemente por mi. El policía, el chofer del bus, la persona que sellaba los pasaportes, todos estaban allí como si fuera normal. No entendí cual era su función, pero parecía que trabajaba adentro. De hecho, se conocía con todos los funcionarios y lo dejaban pasar como si nada.

Al final del tramite quería que le diera cinco dólares por su "ayuda" y por su "hojita" (la hoja que migraciones que te dan gratis en cualquier pase fronterizo), aduciendo que eso cuesta o algo así. Insistía que vaya a cambiar dinero. Yo sabia exactamente lo que estaba haciendo y que no tenia ningún derecho a exigirme nada, así le dije que no tenia cambio y subí al bus para continuar el camino. Pedia propina, queria que cambie plata. Es sabia que yo sabia. Yo sabia que el sabia.
Una cosa es darle propina a alguien que te ayuda a cualquier cosa, pero eso es mas parecido a un asalto, hacerse pasar por indispensable y al final sorprenderte con una supuesta deuda moral.

Cuando me tocó hacer lo mismo del lado Ecuatoriano, el chofer nos hizo bajar (a los extranjeros) habló por lo bajo con el vigilante que llevo a sellar nuestros pasaportes bastante rápido, mientras una cola inmensa de gente esperaba a hacer el trámite por su cuenta.
De lo contrario el bus lleno hubiera tenido que esperar un largo rato por 5 turistas que estábamos en el bus.
A veces te puede tocar ser el del bus; otras, el de la cola.

De Piura-Perú a Montañita-Ecuador – parte I

Mision: Llegar lo antes posible a Montañita para conocer la zona y luego ir bajando lentamente hacia el sur descubriendo las parte más interesantes de la costa.

Soy un forastero. Llego a Piura a las 6pm, mientras aún hay algo de sol en el cielo. La envolvente humedad de la zona se siente y es hora de ir más ligero y cómodo de ropa. Me pongo las sandalias y empiezo a caminar, ignorante por completo de lo que encontrare. Cauteloso para no llamar la atención. Curioso por todo lo que encuentro. Veo mototaxis, gente que me aborda ofreciendo cosas, no gracias.

Primera pregunta: ¿Me quedo o me voy? Son las 6 y quizá podria aprovechar para avanzar un poco más. Hay luz de dia. Y finalmente puedo explorar un poco más por aquí al final de mi recorrido, de regreso.

Me voy.

Me subo a un mototaxi y le pido que me lleve a la estación de buses CIFA donde salen los buses a Tumbes. Me cobra 4 soles y me deja en la puerta. En el camino atravieso el río de la ciudad y aprovecho para hacer algunas filmaciones y fotos en el trayecto. Finalmente me deja en el local de CIFA. Es un lugar lúgubre, con gente cansada y llena de bolsas en los asientos esperando la salida del siguiente bus. El baño huele hasta afuera, las paredes descuidadas cumplen su función de delimitar un terminal de bus, nada mas. La gente que me atiende es muy amable y me da información extra.

—¿Tienen pasajes para Tumbes?

— No, se nos han terminado hasta mañana 

—¿Y dónde más podría conseguir algo para movilizarme? 

— Aquí en frente hay un pasaje donde salen unas van que van directo a Tumbes. (…)

Sigo obteniendo más datos y me retiro del lugar. Le pregunto a un policía que esta cuidando la puerta de un banco dónde queda exactamente el paradero y me señala un pasaje, entre la agencia Eppo y la multitud de gente en una especie de mitin político en medio de la pista.

Ya en la callecita respectiva vuelvo a preguntarle a uno de los microbuseros que me pregunta  —¿Habla vas a máncora?  — No a Tumbes, ¿vas?  — No de aqui no salen, tienes que irte a la agencia Eppo  — Ok, gracias.

Por alguna razón me niego a creerlo, sigo de frente y encuentro dos agencias que van a Tumbes. 

—¿habla, vas a Tumbes, Tumbes Tumbes, Tumbes? 

— ¿Si a que hora sale? 

— Aurita nomas hermano, me faltan dos pasajeros, contigo completamos 

— ¿y cuanto cuesta? 

— 24 soles 

—Ok. voy un rato a comer algo mientras vienen mas pasajeros.

Zafo, camino, divago, miro, dudo. Entro a la otra Agencia.

— ¿Vas a Tumbes? 

— ¿Si cuanto cuesta? 

— 24 soles

— ¿Y a qué hora sale?

— Ya estamos casi completos, en 10 minutos.

Miro y es casi lo mismo, pero con una van (combi) en excelentes condiciones, mas o menos como esta:

van[1]

Compro un agua y unas galletas para el camino, no tengo mucha hambre por suerte, puedo aguantar hasta la noche.

Hora de salida de Piura: 6.40pm

—-

tumbes[1]

Rumbo a Tumbes

El cielo parece bañado en lava ardiente. Reflejos de fantasía sobre las nubes. Un cielo extrañamente anaranjado con matices a los que no estoy acostumbrado, como si fuera un suspiro que se conecta con mi alma. Del lado opuesto al sol que cae el horizonte está nublado. Le pongo un poco de música a mi viaje y me entretengo en el camino, observo los mapas. De pronto cae la noche, veo las estrellas en medio de una carretera oscura y desolada.

En un momento me sorprendo, “Estamos en Máncora” —dicen— , la miro solo de pasada. Se que dentro de varios días la conoceré mejor. Pero me gusta lo poco que veo, las callecitas iluminadas por los carteles de negocios y restaurantes, el ambiente de verano bohemio con viajeros ansiosos de conquistar la noche. Tengo ganas de bajarme pero me las aguanto.

La van avanza y me alejo de Máncora. Un par de horas más tarde veo un puente que anuncia mi llegada a Tumbes. Es el mismo puente que había visto desde los mapas. Preciosa decoración y arquitectura la que se ve desde el puente.

Se donde estoy. Me siento tranquilo y alegre, con ganas de conocer. Hasta que …

— ¿Joven, va a bajarse aca? tenga cuidado, es muy peligroso —Me anuncia una señora pasajera que llega hasta Tumbes conmigo—

— ¿En serio?

— Si, mejor digale al chofer que le lleve al lugar donde va.

— ¿Por que es peligroso?

— Mucho asalto, roban, ya no se puede salir por la calle. Yo de aca me voy a un lugar que es más peligroso todavia.

De pronto sube el chofer quien estaba ayudando a descargar el equipaje de alguien que bajaba poco antes.

— Señor el joven no sabe donde va, muy peligroso que se quede solo verdad —Insiste la señora en protegerme—

— Si no se preocupe —dice el chofer— ¿a dónde va? — me pregunta—

— No se, a la plaza de armas o un lugar centrico para buscar algo que comer y donde quedarme —responde el turista ignorante—

— Hmmm, ya se donde le llevo.

Entonces conduce y me deja a dos paralelas de la calle Tumbes, me deja casi en la puerta de un hostal llamado Patty. Me advierten que no salga y que coma en frente sin ir muy lejos. 

Es rarísimo. Llegué cerca de las 10pm y todo estaba cerrado, oscuro. Las puertas de las casas y negocios estaban enchapadas con rejas de hierro. El único restaurant que vi abierto tenia su propio guardia en la puerta. El hostal me abrió la reja y me dió una habitación por 25 soles. (casi 10 dólares). Subo al cuarto piso de donde se ve toda la ciudad hasta el río y me doy cuenta de que no hay mucho para qué salir en la ciudad de Tumbes por la noche.

Salí a comer un pollo a la brasa en frente, donde estaba el guardian. 14 soles por un cuarto de pollo, un precio bastante elevado para ser un restaurant de barrio en una ciudad pequeña. Todo se veía bien hasta que el mozo se limpió los mocos con el pañuelo que tenía en la mano.

Cuando regresé al hotel me bañé y puse el despertador a las 5am para salir muy temprano a Guayaquil. Tenía entendido que CIFA tenia buses que salían a las 6am. Me eché a dormir, pero fue difícil, no tenía mucho sueño al comienzo y la música que venia de algún lado no paraba junto con los rarísimos mototaxis que transitaron TODA la noche en la ciudad que supuestamente estaba vacía desolada y peligrosa.

Al dia siguiente sonó el despertador. Estaba muy cansado. Quería dormir mas.

Me encontré en la puerta al muchacho que me atendió en la recepción y le pregunté como hacia para ir a CIFA y si era seguro pero me dijo que no salga, que era muy temprano, que todavía no era seguro. Paranoia total. Asi que utilice sus palabras como un excelente pretexto para seguir durmiendo, pero debo admitir que me levante un poco molesto por haberme dejado convencer. Descansé mejor por un par de horas más hasta que los primeros rayos de sol del día llegaron a mi rostro.

Saliendo del hostal encontré a un par de cuadras una panadería donde compre unos panes y luego una juguería que recien abria. Me dio la impresión de que todo estaba caro. 4 soles un jugo que en las mismas condiciones en Lima cuesta 2, 14 soles un pollo que en las mismas condiciones en Lima cuesta 7, 2 soles por unos pancitos que en Lima hubieran costado 1. En fin, tampoco me hice pobre. Tomé un mototaxi que por 1 sol me llevó a CIFA, me abrieron la reja con llave y habían un par de turistas con mochilas adentro.

Le pregunto al vendedor de pasajes si realmente era tan peligroso como dicen y me señala a una mochilera a quien acababan de robar por haber venido desde el centro sola y a pie. Pobre, se veía contrariada, al parecer venia de Asia para conocer esta parte de Sudamérica y le quitaron su cámara.

Finalmente salía de Tumbes, tenía mi boleto en mano, listo para salir con destino a Guayaquil.

…continuará

Equipaje

 

En este viaje me propuse llevar la menos cantidad de equipaje con la que he viajado en toda mi vida. Y creo que lo conseguí satisfactoriamente. Lo que manda siempre para elegir tu equipaje es el clima del lugar de destino y las actividades que vayas a realizar. La gente siempre me pregunta ¿Qué llevar?, pero no existe una única mochila con las cosas para todos los viajes a menos que la hagas pesada y exageradamente prevenida.

Todas esta zona ecuatorial se caracteriza por ser húmeda, calurosa y ocasionalmente lluviosa. Asi que sabía que abrigo no iba a necesitar. De hecho lleve una campera ligera North Face solo “por si acaso” que finalmente fue la única cosa que nunca utilicé y que por suerte no ocupó mucho espacio.

De este modo fueron esenciales para este viaje

. Sandalias

. Repelente de insectos

. Polos (remeras)

. 2 pantalones ultra livianos

. 1 ropa de baño

. Toalla playera y personal (muy pequeña)

. Artículos de higiene y ropa interior

. Pocas medias (sabia que la mayor parte del tiempo estaría en sandalias)

. Un par de zapatillas, para los días de larga caminata

 

Por otro lado, personalmente me cuesta mucho hacer un viaje sin tecnología y mi idea era documentar este viaje mejor que nunca asi que cámara, baterias, cargadores, filmadora, memorias eran cosas que debía llevar pero aún así logre estar relativamente liviano.

En el fondo hubiera preferido no tener cosas valiosas de las cuales estar pendiente, pero para mi un viaje sin tomar fotos es casi como no haber viajado. Me fascina hacerlo y es una de mis principales actividades cuando viajo.

Entretenimiento.

Muchos acostumbran viajar con libros, yo lo he hecho varias veces y se por experiencia propia que son un gran “peso” extra cuando los terminas. Otros llevan ipods, mp3, celulares y la verdad es que siempre viene bien ponerle un soundtrack a tu viaje. Si vas a llevar música, cerciórate que tienes algo perfecto para cada momento del viaje. Se disfruta el doble en el camino.

En mi caso si tuviera que elegir una unica cosa para llevar seria mi Psp. Este pequeño y liviano dispositivo me permitio cargar los mapas de mi ruta (extraidos de google earth) en formato jpg. Tambien llevar cientos de fotografias, libros en pdf, lecturas de paginas web, unas cuantas peliculas, algo de musica, sumergirme en algunos videojuegos e inclusive, conectarme a internet desde algunas áreas donde capturaba wi-fi para ver mi correo y postear en twitter.

foto tomada en Mancora - mochileros.org

Planificando el viaje por el norte de Perú y Ecuador

Mis viajes suelen comenzar en Google Earth.

Explorando las costas de Perú hacia Ecuador encontré accidentes geográficos y fotos de lugares increíbles. En el mapa se veían ríos verdes con manglares, donde se crían langostinos y cocodrilos en Tumbes (Perú). Las costas del norte peruano me dejaban ver playas paradisiacas y tranquilas, aptas para correr olas o simplemente descansar en las aguas calentadas por el Fenómeno del Niño.

Palmeras y vegetación se hacían más abundantes y frondosas conforme uno se acerca al Ecuador. Y allí me llamó la atención una ciudad al borde de un gran río (Guayaquil), con un gran malecón donde se podía apreciar un gran puente y las aguas quietas y turbias que reflejaban la ciudad.

Y subiendo poco a poco más vegetación, playas, y la mítica meca de viajeros conocida como Montañita.

De este modo mi idea es partir desde Lima hacia la ciudad de Piura desde donde trataría de llegar pronto a Montañita y luego descender lentamente al sur  y con detalle por todo el litoral.

Febrero acompaña una alta temperatura en toda la zona. Supuestamente invierno en Ecuador, pero con un inagotable verano. Mi itinerario es:

. Montañita (Ecuador)

. Salinas (Ecuador)

. Guayaquil (Ecuador)

. Huaquillas (Ecuador)

. Aguas Verdes (Perú)

. Puerto Pizarro (Perú)

. Tumbes (Perú)

. Punta Sal (Perú)

. Máncora (Perú)

. Otros: Vichayito, Órganos, Hervideros, Zorritos.

mapa1[1]

 

¿Cómo puedes hacerlo tu?

Desde Lima los buses cuestan alrededor de 70 nuevos soles hasta Piura. (25 dolares) Hay muchas agencias que van por menos como Civa, Flores, Ormeño. Son los buses populares que se detienen en el camino. La mejor opción en buses es Cruz del Sur. Tambien existen ofertas de vuelos en Lan y ofertas de último minuto.

Lo ideal es ir hasta Piura y luego tomar una van de 3 horas a Máncora o bien a Tumbes (4 horas). Dicen que viajando al aeropuerto de Tumbes uno termina más cerca de Máncora (a poco menos de dos horas) sin embargo es alejado de la ciudad, los taxis se aprovechan cobrando al turista cifras exorbitantes y no hay otra opción para salir del aeropuerto. Además llegar a Tumbes de noche no es seguro, mucho menos solo. Vale la pena solo si vas acompañado, hacia el norte, llegas de día, o ya conoces la zona.